domingo, abril 24, 2016

EXTRATERRESTRES EN PUERTO RICO


La aparición de cinco extraños seres extraterrestres ocurrió en la madrugada del día 3 de marzo de 1980, a las 3.30 horas, en las cercanías de la residencia de las familias Rodríguez Cruz y Delgado del Bo, en el barrio Buen Consejo, de Río Piedras, en Puerto Rico.

Los testigos son los hermanos, Vivian Celso Cruz de 16 años, y José Celso Cruz Rodríguez de 12 años, vivían en la calle Canales N°148, del barrio de Buen Consejo. A éstos hay que añadir el señor Luciano. Rivera, de 48 años y también vecino de la Calle 21, N°433, en el barrio Hill Brothers de Sabana Llan, Río Piedras. El señor Rivera es mudo y pese a ello se esforzó por relatar el sucesos vivenciados con su compañero, lo que vieron esa madrugada, a las 3.30 horas en las inmediaciones de la calle paralela a la finca de la familia Cruz Ramos.

Aquella noche los hermanos "Cruz" se encontraban durmiendo en su casa, cuando de pronto fueron despertados por un ruido producidas por unas planchas de cinc que se encontraban en el patio, ademas por los fuertes e insistentes ladridos de los 2 perros de la familia. La testigo vio en el patio una figura (pese a que el lugar no contaba con luz) en ese momento pensó que no podía tratarse de un ladrón, pero luego cambió de opinión ya que alcanzo a percibir cuatro "personas" más, de extraña apariencia física, completamente fuera de lo común. 
Rápidamente, la joven despertó a su hermano, José Celso, y los dos pudieron ver cómo los extraños seres andaban por el patio, como si estuviesen en búsqueda de algo. Aparentemente tenían interés en las jaulas que contenían gallinas y algunos polluelos. 

Declaración de la testigo: Vivian,

"Ellos eran raros, tenían la apariencia de personas, pero eran diferentes... Había 5 de ellos, pero dos de ellos eran más grandes, cómo de 1,52 m, y los tres restantes eran pequeños, de 90 cm. Los altos eran esbeltos y tenían más parecidos a nosotros. Llevaban vestidos unos trajes ajustados oscuros de color marrón (tipo buzo) estos trajes les cubrían hasta la cabeza, peor no las manos, ni las orejas, que eran alargadas y en punta, tampoco les cubrían la cara; estas partes tenían color gris. Pude observar que tenían las manos grandes y  con membranas entre los dedos, similar a los patos." 

 En relación al aspecto de los 3 Humanoides pequeños; la joven comentó lo siguiente:

"Los chiquitos eran como de 90 cm de alto, de cuerpo más pequeño; tenían el pecho más ancho, los brazos de los seres de mayor tamaño eran grandes y largos, los de los pequeños precian como colgantes y caídos hacia adelante. Esto les daba la apariencia de jorobados, pero en realidad no lo eran. Tenían el cuerpo como cubierto de escamas o como unas pequeñas protuberancias (similares al acné) de color oscuro-marrón que les cubrían a excepción de las manos y de la cara; ademas tenían las orejas grandes y en punta como los seres grandes."

Continua:

"A éstos seres pude verles la cara cuando solo uno de ellos pareció percatarse de que José y yo los estábamos observando y se fijó en nosotros. Tenia la cara de color gris y alargada, con la quijada en punta; dando a la cabeza una forma de pera, tenían ojos y párpados grandes; sus ojos parecían brillar como los de un perro en la oscuridad. No pude fijarme bien en su nariz y boca ya que sus ojos me llamaron mas la atención. Ademas tenían una especie de casco adherida una cresta en la parte central. Las manos eran iguales a las de los seres grandes y los pies parecían como los de los patos." 

Ninguno de estos 5 extraterrestres caminaba, sino que ellos parecían moverse a base de cortos saltos, los hermanos pudieron sacar una conclusión de que los dos seres más altos parecían dar mandados a los pequeños.

Estos humanoides alienigenas parecían estar buscando algo, movían las cosas que estaban cerca de ellos, ademas parecían muy interesados en los pollos, manipulaban la jaula y la forcejeaban, mirando fijamente el interior de esta, lo curioso fue cuando la testigo se dio cuenta que los perros ladraban arduamente, mientras que una cabra y los pollos parecían estar muy tranquilos y no sentir nada de lo que sucedía; "después de unos minutos parecía que los perros tenían mucho sueño, estos se durmieron junto a mi y no respondían a ningún llamado."

En un momento, el que parecía el "jefe", que era uno de los dos grandes de altura, este tenía una bola de metal plateada en la mano derecha, luego se agachó y recogió un espejo viejo "retrovisor de auto" que estaba tirado a un lado de la jaula, mirándolo y examinándolo durante unos minutos, para luego dejarlo en el suelo.

"Lo extraño es que justo a un costado de donde estaba el pequeño espejo había una plancha de metal la cual es usada por Doña Ana para tapar un roto en la jaula de los pollos, al día siguiente, cuando fuimos a inspeccionar el lugar encontramos esta misma plancha pero con una silueta grabada en su superficie, la silueta tenia forma de mano, similar a la de los seres, ademas esta plancha estaba caliente y tuvimos que esperara como hasta la una del medio día para poder examinarla completamente (demoro mucho tiempo en enfriarse). También al observar los sitios donde ellos habían estado, pudimos darnos cuenta que había unas manchas húmedas de una sustancia líquida rara, que tardó mucho en evaporarse o secarse."

"Luego de estar mirándolos por media hora aproximadamente, de pronto se escucho el ruido de un carro y se vio la luz del mismo. Entonces los extraños seres humanoides parecieron inquietarse y se dirigieron hacia el borde del terreno que da hacia la vía marginal a la avenida 65 de Infantería; después no los vi más."

¿Porqué Vivian no aviso a sus padres? Por que la casa está dividida en dos secciones separadas entre sí, si ella quería llegar hacia sus padres tendría que pasar por el patio donde estaban estos seres extraterrestres / aliens, también no quería llamar a sus padres con gritos por que estaba fascinada por lo que estaba observando.

La testigo señaló además que sentía grandes deseos de bajar y presentarse ante los seres, pero decidió no hacerlo por precaución, aunque "intuía" que los misteriosos visitantes no le harían ningún tipo de daño.

Los padres de los jóvenes testigos, señores Ramonita Rodríguez y Celso Cruz, creyeron lo que les contaron sus hijos, y señalaron  que, incomodados por los insistentes ladridos de los perros, intentaron levantarse para ir a ver lo qué sucedía, pero sentían una especie de adormecimiento o sorpor que terminó por vencerlos, optando por quedarse en la cama y rendir la siesta. Investigación realizada por Antonio Rivera / Encuentros con Humanoides