domingo, marzo 20, 2016

EL EXTRATERRESTRE QUE ME INVITÓ A ENTRAR EN SU NAVE ESPACIAL


José C. Higgins fue testigo de un encuentro peculiar con seres Extraterrestres Humanoides, el caso sucedió en Baurú, localidad del estado de Sao Paulo, región del Paraná, al oeste de la colonia Goio-Bang, Brasil.

El topógrafo José C. Higgins, cuenta que el se encontraba el día 23 de julio de 1947, en el término de Baurú, haciendo unos trabajos de topográficos, cuando, al cruzar uno de los raros descampados de la región, escucho un silbido profundo y grave que llamo rápidamente su atención. Con la mirada al cielo vio entonteces algo que le puso la piel de gallina: una extraña nave aérea con forma circular, con rebordes similares a los de una capsula medica. Los hombres que acompañana a José C. Higgins huyeron despavoridos ante aquel acontecimiento, pero José C. decidió quedarse sin saber porque y aguardo los acontecimientos.

El OVNI recorrio el terreno en un circulo cerrado y aterrizo suavemente a unos 50 metros del lugar donde Jese C. se entontraba, se aproxima que el ebojeto tenia unos 30 metros de diámetro, y 5 metros de altura, el OVNI estaba atravesado por tubos en diversas direcciones, 6 de los cuales dejaba oir un silbido ronco (sin desprender humo) 

Las patas del objeto volador no identificado al tocar el suelo se arquearon un poco mas, el color de la nave parecía ser blanco ceniciento, distinto a al color de la plata.

El testigo distinguió una pared que dejaba ver una ventana, provista de un vidrio o quizá algo semejante, tras ese cristal vio dos personas que le examinaban con aires de curiosidad, en primera vista comprobó a primera vista que los humanoides eran de aspecto extraño.

Después de unos segundos, uno de los humanoides extraterrestres se volvió hacia el interior del mismo y se abrió una puerta desde abajo, dando paso a tres humanoides enfundadas en una especie de tono transparente envolvía por completo la cabeza y todo, y que estaba hinchado como un neumático de automóvil (casco). A la espalda llevaban una mochila metálica, que me pareció formar parte integrante de la vestimenta. A través de esa ventana se podía ver perfectamente a las personas vestidas con camiseta, pantalones y sandalias, no hechos de tela, creo, sino de papel brillante.

El ser humanoide tenia los ojos muy redondos y grandes, sin cejas, pero con pestañas. La cabeza la tenia calva. No tenían bigote ni barba, de cabeza grande y redonda, las piernas más largas que las proporciones comunes o de las que conocemos. En cuanto a la altura era aproximadamente 2.10 cm, ya que el testigo tiene (1.80cm) y aproxima que los seres extraterrestres eran 30 centimetros masa altos que el.

Los seres humanoides tenían gran parecido entre ellos, a tal punto de parecer gemelos, tanto los que estaban adentro de la ventana y los que estaban afuera 

Uno de ellos llevaba en la mano un tubo del mismo metal que el aparato, y me apuntaba con ese pequeño tubo. Pudo notar que hablaban entre ellos. Oía perfectamente las palabras, pero no las entendía. Los extraterrestres hablaban en una lengua que el testigo nunca había oído.

A pesar de su gran y aventajado porte, los seres se movían con increíble ligereza y agilidad, formado un triángulo en mí entorno. El extraterrestre que empuñaba el tubo me invitó con gestos cordiales a entrar en su imponente nave espacial. 

José se aproximó a la puerta y solo pudo ver un pequeño cubículo. "Comenzó a hablar haciendo gestos para que le comprendieran, preguntando adónde le querían llevar,

Ellos aparentemente comprendieron la gesticulación y el que me pareció el lider dibujó en el suelo una esfera rodeado de siete círculos. Deseando señalar el sol en el espacio, me indicó el séptimo círculo, señalando luego a la nave. El testigo quedo mudo de espanto con tan insólita invitación. Y se preguntó para sus adentros “¿Salir vivo del mundo? No! Eso no iba conmigo!” Ante esta perspectiva, reflexiono “Me resultaba imposible luchar, pues ellos me superaban en numero y eran más fuertes físicamente. Entonces tuve una idea. Había observado que ellos evitaban ponerse al Sol. Así es que me dirigí hacia la sombra y sacando del bolsillo mi billetera, les enseñe la fotografía de mi esposa, diciéndoles por medio de gestos que quería ir a buscarla.”

Estos seres no me detuvieron. Salí agradeciendo mucho a Dios, me interné en la espesura, desde donde me puse a observarlos. Jugaban como niños, saltando y lanzando a lo lejos piedras de tamaño descomunal.

Pasó aproximadamente media hora, después de mirar con curiosidad y detenidamente los alrededores, entraron en el aparato, que se elevó en el aire con el mismo pitido. Elevándose, se dirigió hacia el norte, perdiéndose rápidamente entre las nubes. 

En palabras del testigo referido al lenguaje de los seres extraterrestres:

Recuerdo solo dos palabras: “Mamo” y “Or que”, aquélla que era para designar al Sol y que ésta el séptimo círculo del dibujo. 

¡Si pudiese estar seguro de que habría vuelto, sabe Dios por dónde andaría yo a estas horas! 

»Habrá sido un sueño? ¿Fue realidad? A veces dudo de que esto haya acontecido realmente, pues bien pudiera ser que todo ello no haya pasado de ser un sueño extraño, pero bello.»